El 'quiet quitting' o renuncia silenciosa no es pereza, es desconexión. Describe una situación en la que los colaboradores cumplen únicamente lo indispensable, sin ir más allá del deber. Aunque el término se ha popularizado recientemente, este comportamiento lleva tiempo presente en muchas organizaciones. La clave no está en castigarlo, sino en diagnosticarlo para construir espacios donde el talento quiera quedarse.
Contexto en Colombia
• El 62% de los trabajadores reporta sentirse emocionalmente desconectados.
• Solo el 38% considera que su rol tiene un propósito claro.
• El 57% dice no recibir retroalimentación significativa.
Causas profundas
• Desalineación cultural: Cuando los valores personales no coinciden con los de la empresa.
• Escaso reconocimiento: Falta de feedback auténtico.
• Falta de autonomía: Exceso de supervisión.
• Estancamiento profesional: Ausencia de planes de desarrollo.
• Rotación encubierta: Personas presentes físicamente pero ausentes emocionalmente.
Impacto en la organización
La productividad disminuye, la innovación se estanca y el clima laboral se enfría. En Colombia, la tasa promedio de rotación anual es del 14.8%, con un costo de reemplazo entre el 50% y el 200% del salario mensual.
¿Cómo detectarlo?
• Alguien que usualmente participa deja de hacerlo.
• Personas que solían hacer propuestas ahora cumplen lo justo.
• Incremento sutil de ausentismo o permisos.
• Ausencia de comentarios positivos.
¿Cómo revertirlo? Estrategias prácticas
• Conversaciones sinceras y bien conducidas.
• Diseñar trayectorias claras de desarrollo.
• Incentivar la autonomía y toma de decisiones.
• Reforzar el reconocimiento auténtico.
• Alinear roles con fortalezas personales.
Conclusión
Si has notado señales de quiet quitting, no se trata de culpar a tus colaboradores. Es momento de mirar hacia adentro: ¿qué podemos mejorar en nuestra cultura y liderazgo para evitar que esto siga ocurriendo?
